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El agua, testigo de la historia

Si se quiere saber cómo estaba hecho nuestro mundo hace dos mil años, hay que preguntar al agua. A una profundidad de más de 70 metros podemos encontrar agua congelada, que la ciencia puede consultar, sobre todo en lo que se refiere a la naturaleza y el estado de nuestro medio ambiente. Científicos rusos en la Estación Vostok han extraído un núcleo de hielo en la Antártida Central a 78° 27´ al sur, 106° 52´ al este, cerca del polo sur magnético, para obtener informaciones más detalladas sobre el tipo de aire y vegetación en el tiempo del nacimiento de Cristo. En el hielo de la Antártida duermen informaciones valiosas sobre la historia del clima y la vegetación de la tierra. Burbujas de aire, polvo proveniente del aire continental, material biológico, restos volcánicos, partículas cósmicas, isótopos y otras materias que se mezclan con la nieve y quedan depositadas. Los investigadores pueden contar los depósitos anuales, similares a los anillos anuales en los árboles.

Valeri Leschtschikow,
el presidente del Fondo Ruso del Medio Ambiente, entrega la ánfora con el agua de 2000 años a Johann Grander como una de las diez personas elegidas en todo el mundo.

El espesor total de la capa de hielo en ese lugar es de 3.780 metros. La nieve caída anualmente se transforma inmediatamente en nuevas capas de hielo. En el exterior de la estación rusa, las temperaturas no se elevan más allá de los 30°C bajo cero en verano. Aquí, en Vostok, se registró la temperatura más baja jamás medida en la tierra con 89,2°C bajo cero.

    La laguna subterránea

    Y hay otra sensación que pueden presentar los investigadores rusos: Descubrieron, en el año 1994, una laguna subterránea debajo del punto de perforación. Al realizar una exploración sismológica localizaron una laguna de 225 kilómetros de largo, 48 kilómetros de ancho y una profundidad de 914 metros. La edad de esta agua subterránea se estima en unos 35 millones de años. Al menos durante los últimos 500.000 años, la laguna ha estado aislada del medio ambiente. Podría, posiblemente, contener bacterias y microorganismos de genética única, a saber, de un tiempo en que la Antártida aún estaba cubierta de selva tropical verde. Ciento veinte metros antes de llegar a la laguna, los investigadores rusos detuvieron sus perforaciones, para no poner en peligro esta reliquia geológica probablemente única.

      Regalo valioso

      El hielo descongelado de las profundidades no sólo es interesante desde el punto de vista de la ciencia, sino que es también una maravillosa y única forma de regalo, que debe, sin embargo, tratarse cuidadosamente.
      Así, fueron seleccionadas diez personas a escala mundial a las que se regaló una muestra del agua proveniente de la época aproximada del nacimiento de Cristo. Son estos los tres presidentes de los grandes estados eslavos: Rusia, Ucrania y Bielorrusia; el prelado de la Iglesia ortodoxa rusa (el Patriarca Alexei II); el prelado de la Iglesia católica romana (el Papa Juan Pablo II) y un hombre al cual los investigadores del agua rusos se sienten unidos de una manera especial – Johann Grander. La entrega de la ánfora se realizó en Jochberg, en círculo restringido, el 4 de abril de 2003, presidida por el presidente del Fondo del Medio Ambiente de Rusia, Valeri Leschtschikow.

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