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De visita en Jochberg

Por Hans Kronberger

El municipio de Jochberg es algo así como el hermano menor de la gran Meca del esquí Kitzbühel que, a pocos kilómetros, atrae a miles de esquiadores, turistas y curiosos de todo el mundo. La gastronomía y hotelería de Jochberg se esfuerza gustosa por entregar justamente esa pizca más que marca la diferencia para el huésped de pago o para el visitante. Es cada vez una experiencia venir aquí de nuevo.
El acontecimiento más importante de todos es, de hecho, la visita a casa de Hans, como nosotros le decimos a Johann Grander. Ataviado con su camisa a cuadros y pantalón de peto, por lo general aparece por alguna esquina del edificio INNUTEC – esto es la empresa familiar de los Grander – con su cara siempre cordialmente sonriendo. Desde hace tiempo ya dejamos de preguntar al concertar una cita: „¿Estarás en casa ese día?“ Hans siempre está en casa. Jochberg es el capullo de seda protector que envuelve a Grander y su mundo. Para él, viajar una vez al año los ocho kilómetros a Kitzbühel es más que suficiente y ya le parece un viaje alrededor del mundo.

    Las raíces

    Los Grander viven en Jochberg desde hace generaciones. Johann padre, un técnico altamente dotado y muy adelantado a su tiempo, manejó uno de los primeros tractores en toda la comarca de Kitzbühel. Aún en los tiempos más duros de depresión económica, alimentó a una familia de siete miembros con su escaso sueldo y una jornada laboral de dieciséis horas. Katharina, la madre, ayudó en las granjas, en la henificación y el lavado trayendo, en recompensa, alimentos adicionales a casa.

    Aunque naciera en 1930, o sea, en la peor época de la crisis económica mundial, Johann Grander guarda un buen recuerdo de su infancia. Eran tiempos de gran escasez, pero no de hambre. La guerra supuso un final anticipado a su escolaridad. A los trece años, la dirección distrital nacionalsocialista le dispensó de la escuela, le entregó una licencia de conducir provisoria para tractores y le destinó a faenas del campo. Con esto también quedó truncada la posibilidad de una futura formación escolar superior. Después, su vida transcurrió bastante variada: trabajó como camionero, fue arrendatario de una gasolinera y, por algún tiempo, fue a parar a la política comunal; autoridades de entonces, como Bruno Kreisky, iban con gusto y regularidad a una tertulia donde los Grander en Jochberg.

      La empresa

      La empresa que opera la planta embotelladora que envasa el Agua de Grander para beber y llena los equipos, es patrimonio familiar en su totalidad. „La familia siempre se mantuvo unida“, declara Johann Grander orgullosamente. Esto seguramente no siempre fue fácil, desde que dejara cualquier trabajo más o menos regular hace más de veinte años, se retirara y aislara para poder dar espacio a sus ideas.
      Su hijo Hansi, hoy en día jefe de la firma y sucesor designado, junto con su hermano Heribert, está al corriente de todos los „secretos“. Adicionalmente pasó el examen de minero – una condición importante para tener la mina de exposición „Kupferplatte“ („placa de cobre“), una atracción que vale la pena visi- tar en Jochberg, y que permanece abierta de mayo a octubre. Otros cuatro hijos de los Grander (Hanni, Stephanie, Heidi y Heribert) trabajan también en la empresa. Y casi para cada nueva visita nos encontramos con un nuevo nieto.

        La mina

        Fue una intuición la compra de la mina „Kupferplatte“. Para muchos era inconcebible que un banco le concediera un crédito para la adquisición al, en ese entonces, desempleado Grander. Pero su tenacidad le permitió lograr cosas que otros comprenderían justo después. Su optimismo fue y es infinito y, sobre todo, también contagioso. A propósito: Hans, a quien le gusta fumarse un cigarrillo de vez en cuando, nunca lo hace dentro del edificio de la firma. Esto se lo había propuesto para el caso de poder realizar el proyecto de la empresa.

          La filosofía

          Con el arzobispo de Salzburgo, Johann Grander cultiva una buena base para conversar. Su visita fue un gran acontecimiento para él.

            Para Johann Grander, el mundo entero y toda la creación constituyen un préstamo del que no nos está permitido abusar. Todos los seres humanos, independientemente de su prestigio y su posición social, son para él sólo „aprendices“ en la tierra. Este „tiempo de aprendizaje“ lo considera una oportunidad que se debería aprovechar. Cualquier integración o incluso absorción por uniones o comunidades es algo que Johann Grander rechaza estrictamente. „Desde arriba dejarte guiar”, le gusta decir, „¡pero no desde abajo, porque te conducen a errores!“ La preservación de la libertad de pensamiento e independencia espiritual es para él el bien supremo. Hans Grander piensa de modo moderno, sereno e inteligente. Está de lo mejor informado sobre los acontecimientos del mundo, que también gusta de interpretar. Esa libertad ya no es sostenible con demasiados visitantes; la afluencia hubiera aumentado masivamente en los últimos años si los que le rodean no le hubieran protegido. Una y otra vez venían científicos de todo el mundo a ver a Johann Grander. La pregunta es cómo lidiaba él con esto - él que gustaba de cuestionar la ciencia tradicional acusando a los académicos de no ver lo „esencial“ debido a su visión unilateral y segmentarista - Contesta: „Es muy simple; hay de éstos y de aquéllos, y rápidamente me doy cuenta de si uno me entiende o no. Entonces hay dos opciones, o nos tuteamos después de una hora o el visitante sigue siendo el Sr. Profesor...“

              Sólo por la causa

              Johann Grander es tranquilo, sabio, lleno de humor y humilde – ni los grandes homenajes han cambiado esto en lo más mínimo: primero la Medalla de Plata de la Academia de Ciencias Naturales de Rusia, en el año 2000; un año después la Cruz de Honor de las Ciencias y las Artes otorgada por el Presidente de la República de Austria. Es satisfactorio que Johann Grander, al contrario de otros visionarios, haya podido experimentar estos reconocimientos en vida. En sus contactos con los medios nunca se ha sentido del todo cómodo, a pesar de estar muy solicitado. Con razón no quiere prestarse a historias curiosas, sino exclusivamente a artículos que sirvan a la causa, o sea, la difusión de la idea de la vitalización del agua, de la protección del medio ambiente y de la humanización del mundo. Esta convicción condujo a una película que transmitió la televisión de Baviera en otoño del 2002, con el tema „El agua y la salud“ sobre el pensamiento y los éxitos de Johann Grander.
              El famoso director austríaco de documentales Manfred Christ, a su vez, filmó un documental para el canal de TV 3-SAT con el título „Estrictamente confidencial: el agua “. Manfred Christ viajó desde Japón hasta los EE.UU., a Rusia e Inglaterra, para detectar unos fenómenos desconocidos y científicamente inexplicables, pero también, para consultar las opiniones de los científicos tradicionales. A Johann Grander le tocó un papel destacado en este documental.

                La familia

                Johann Grander dejó un largo camino atrás: Del niño que, antes de terminar la escuela, es reclamado para los trabajos del campo para manejar un tractor, al joven que ejerce varias profesiones y construye una familia con ocho hijos, hasta el científico alternativo escudriñado con desconfianza y que, finalmente, llega a ser reconocido. Basándose en sus investigaciones meticulosas, Susanne Dobesch documentó su vida en una biografía emotiva.
                Habría aún muchas más cosas interesantes sobre las visitas a Jochberg. Johann Grander ha llevado una vida original y nada convencional y prácticamente nunca se ha preocupado del qué dirán.
                A más tardar a las doce del mediodía se retira, puesto que por nada le gustaría perderse el almuerzo delicioso que le ha preparado su esposa Inge.

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