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Cómo empezó
todo

El desarrollo de su vitalización del agua

Entretanto, la denominación „vitalización del agua“ se ha convertido en un concepto muy citado, muchas veces mal interpretado y, lamentablemente, a veces también se ha abusado de él. Pero, ¿de dónde proviene originariamente esta expresión? Fue el mismo Johann Grander quien dio el nombre de „vitalización del agua“ a su procedimiento, después de haber podido constatar bajo el microscopio, una y otra vez, los cambios en el comportamiento de los microorganismos en el agua, después de haber sido tratados con su método.
Para poder describir de forma más precisa el significado y origen del nombre, una breve mirada al trabajo de investigación de más de veinte años de Johann Grander es reveladora.

    El factor desencadenante

    Como consecuencia de los fríos inviernos y el trabajo físico pesado como arrendatario de la gasolinera, Johann Grander sufrió de artritis crónica durante los años setenta. Una intervención quirúrgica parecía ineludible. Para evitarla, se acordó del así llamado rodillo de masaje, que su padre había inventado, y comenzó a tratarse con él. Este rodillo de masaje se parece a una dínamo, que genera impulsos de corriente finos y regulables al deslizarse por la piel, estimulando una mayor y mejor circulación sanguínea en la parte tratada del cuerpo. Hoy en día, a tal artefacto se le llamaría aparato de masaje de corriente estimulante. Debido a que el estado de salud de Johann Grander mejoró considerablemente con este tipo de terapia, se pudo desechar la idea de la operación. También los dolores de espalda de su esposa Inge fueron tratados exitosamente con el rodillo de masaje.
    Esta primera experiencia fundamental condujo a que Johann Grander perfeccionara y mejorara el invento paterno. El „secreto“ del efecto reside en la selección de unos imanes muy especiales, fabricados en una aleación determinada y que, por eso, tienen la capacidad de transmitir energías naturales.

      Los experimentos

      En sus pensamientos, sin embargo, Johann Grander ya había avanzado un paso más. El asunto que le ocupaba intensamente era la posibilidad de crear una energía totalmente inofensiva para las personas – incluso en caso de contacto directo – con la que incluso se podrán accionar artefactos eléctricos convencionales.
      De esta manera, en el transcurso de diez años, Johann Grander desarrolló diez „generadores magnéticos“ diferentes, que produjeron una energía de tan alta frecuencia que no representaba ningún peligro, ni siquiera al tocar los polos sin aislamiento.
      El objetivo, pues, se había logrado. Los generadores, construidos de imanes naturales, entregaban una energía totalmente inofensiva. No obstante, el horizonte de la realidad burocrática de ese entonces era demasiado estrecho como para admitir ideas de ese tipo: la materialización de una producción en serie fracasó por el rechazo del derecho a una patente industrial por parte de la oficina de patentes.
      Los planos presentados fueron rechazados con el veredicto de que „no se conceden patentes a productos futuristas „.

        El descubrimiento agua

        Después de una breve desilusión, Johann Grander reconoció muy pronto la señal positiva para una nueva tarea. Una y otra vez durante sus trabajos de investigación hizo experimentos que mostraron que la transformación de energía también funciona en y bajo el agua y que el agua estaba desarrollando características especiales. Cada día era más consciente de que el rechazo de la patente debía ser una señal para dedicarse más intensamente al elemento agua, y fue así que Johann Grander comenzó a estudiar el agua y relacionarla una y otra vez con los generadores magnéticos desarrollados por él.
        Seguro es que la mayoría de lo que descubrió se basaba en la intuición y observación de la naturaleza. Pero hace falta aquí la mención especial de un ayudante importante y crítico – por su superioridad a los humanos gracias a su instinto – como indicador del camino: el gato de los Grander.
        Fue éste que, por su comportamiento inusual, llamó la atención de Johann Grander sobre el agua „vitalizada“, porque quería beber solamente de esta agua.
        Grander se dio cuenta de que la combinación de sus generadores y el agua hacía surgir algo „especial“. Así descubrió en sus experimentos que las propiedades, o bien, las informaciones que podía proporcionar al agua, también eran transmisibles a otras aguas – incluso sin contacto directo. Este conocimiento se está aplicando exitosamente hoy en los equipos vitalizadores de agua de Grander.
        Cómo exactamente funciona la vitalización es un secreto que nunca ha salido del círculo familiar de los Grander, puesto que depende de muchos factores que fueron elaborados sobre la base de los experimentos de varias décadas.
        Cada vez más personas visitaban a Grander para llevarse su agua, primero en botellas, más tarde en bidones. Sólo lentamente registró las muchas informaciones sobre los variados éxitos en el ámbito de la salud y en otras aplicaciones así como en animales y plantas.


          Bajo el microscopio

          El instrumento más importante, para aprender del elemento agua y de su naturaleza, fue para Hans Grander el microscopio. Cientos de muestras de agua de todas partes del mundo (del Nilo, el Po, el Ganges y de muchas otras fuentes) se encuentran en su „refugio de pensador“ y fueron examinados bajo el microscopio por él, para descubrir cómo se comportan las distintas aguas de este mundo.
          Cuando se agregaba una gota del agua vitalizada a un agua dañada microbiológicamente contaminada, ésta comenzaba a regenerarse. Volvía literalmente a la vida. Los microorganismos beneficiosos podían volver a desarrollarse y limpiar el agua. Gracias a este descubrimiento nació el concepto „vitalización del agua“ acuñado por el mismo Johann Grander.

            La piedra angular de la vitalización del agua

            Mediante el mejoramiento de la estructura del agua, Johann Grander logró, pues, crear un medio ambiente nuevo, sano para los microorganismos beneficiosos, que siempre deberían estar presentes en un agua sana. Para poder descubrir los verdaderos „guardianes de la salud del agua“ fue necesario trabajar bajo el microscopio con una amplificación muy alta. Los microorganismos de una sola gota son extremadamente variados y cumplen con tareas importantes en relación a la autolimpieza del agua. La condición básica para ello, sin embargo, es una estructura interna ordenada y sólida, a través de la cual se puede crear un medio ambiente adecuado para los microorganismos beneficiosos.
            Mediante su método de la vitalización del agua, Johann Grander ordenó la estructura interna y creó así las condiciones para el establecimiento de un sistema inmunológico en el agua a través del fortalecimiento de una flora natural con la ayuda de los microorganismos beneficiosos.
            Es cierto que el nombre de „vitalización del agua“, entretanto, se utiliza para distintos métodos de tratamiento de agua, pero el método de Johann Grander es seguramente el único que realmente merece esta denominación, puesto que es el único capaz de despertar la vida en el agua y de modificarla con persistencia.

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