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Hospital de St Josef Braunau/Austria

La tecnología Grander en los hospitales

Desde hace más de cinco años se vienen realizando experiencias parecidas en el Hospital General de St. Josef en Braunau am Inn, en la frontera austro-alemana. Después de una infestación por gérmenes en el aprovisionamiento del agua, el director técnico del hospital, Wolfgang Plunger, mandó instalar un vitalizador en la planta purificadora de agua potable. Este es el informe de su experiencia: "Tenemos un pozo propio para nuestro abastecimiento. Este pozo contiene un agua subterránea muy buena, que sin embargo desprendía un olor especialmente desagradable. A causa de una red de distribución muy ramificada y del ambiente cálido aquí en el hospital, siempre habíamos tenido que luchar con una infestación por estancamiento. Teníamos que añadir cloro en grado alimenticio. Pero esto a su vez nos llevó a un cambio de sabor y nuevamente a olores desagradables. Tanto los pacientes como los empleados lo consideraron molesto".

La administración del hospital confió en el juicio de su director técnico y se decidió por la instalación de la tecnología Grander. Esto significa que desde entonces toda el agua del Hospital St. Josef en Braunau pasa por un vitalizador del agua y a continuación entra en la red. Simultáneamente con la introducción del método Grander, los equipos centrales de cloración, que funcionan con sondas de medición, o sea, que están controladas mecánicamente, se desmantelaron y pasaron a estar fuera de servicio.

"Otro argumento que también convenció a la administración es que antes se gastaban entre 4.000 y 6.000 euros anuales en productos químicos. El vitalizador del agua se amortizó en la mayor brevedad. Además se pudo reducir considerablemente la cantidad de cloro añadida a la piscina cubierta del mismo hospital. Aquí se ahorraron por lo mismo y como media el cincuenta por ciento de los costes de mantenimiento", nos explica un entusiasmado Wolfgang Plunger.

"Como también asumimos la responsabilidad sobre la calidad de nuestra agua, estamos obligados a realizar todos los años un exhaustivo examen bacteriológico de rutina, que entre otras cosas vigila la población de microorganismos. Por tanto, debemos efectuar un control de potabilidad de nuestra agua. El resultado es siempre impecable, al igual que nuestros chequeos a nivel interno, que realizamos aparte para controlar la contaminación por estancamiento en las lejanas reservas de agua."

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